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Mauri y la Belleza

2008.05.30
Os presento a mi hijo Mauri, que acaba de cumplir 17, desayunando en un bar, camino de la búsqueda de la Belleza.

Esta la hicimos al alimón, la cámara la encuadró y disparó él, Mauri, y yo me he encargado de darle un "toquecito" de shop que nos perfilara un poco mejor. Parece que estemos en un encuentro de "gigantes y cabezuditos", a que sí?

Poca nieve, helada y venteada. Una decepción que las hadas de la inversión térmica se encargaron de consolar un poco.

A Mauri le encanta eso de tener un aura, aunque sea prestada. Esta és su foto preferida de ese dia.

El aura del Mauri, un halo solar que solo luce para la alta montaña, bueno, no tan alta.

Dormir en la montaña en busca de la belleza tiene su precio, ¡a currar Mauri! que nos pilla el frio!

Mauri ha trabajado duro bajo mi supervisión (yo soy el experto y al que le duele la espalda), y la tienda está lista a la puesta de sol. Adentro que hace frio!

Una agradable aurora alumbra nuestro desayuno bajo cero.

Mauri a pasado algo de frio, Hay que reponerse.

Con algo calentito ya hacemos mejor cara.

La Montserrat mágica, a vista de pájaro desde 75km. Un nido de sorpresas y rincones siempre por descubrir.

En las primeras horas de la mañana, el Ripollés y la Plana de Vic, terrenales y prosaicas, se ocultan bajo el manto de la Belleza.

Su primera vez. Los crampones, la herramienta imprescindible para emprender la búsqueda de la Belleza en las superficies de curvas perfectas.

Misión cumplida, en el camino de vuelta a casa,

Esta es la pequeña crónica de una excursión en busca de la Belleza. Sí, eso es, de la Belleza con mayúscula, no de una bella o de un guapo, sino de algo más sublime, quizá más leve.
Planeamos esta excursión a petición de Mauri, después de que viese unas fotografias que hice al principio del invierno, porque le parecieron tan bonitas, que le nació el deseo de estar en un lugar parecido, en concreto, de ver y pisar superficies nevadas de curvas perfectas y simples. No se trataba de una aventura, ni de la gloria ni de la fama, se trataba de llenarse la vista de sencillez y perfección.

Por desgracia, no teniamos mucho tiempo y el fin de semana no daba para mucho, no podíamos volver al lugar donde yo habia tomado las fotografias unas semanas antes, así que nos dirigimos al Pirineo más cercano, al Oriental, y... tuvimos una amarga decepción, la nieve era muy escasa en este principio de invierno y el viento había hecho bien su trabajo. Poco quedaba del manto nevado perfecto e impoluto que esperábamos encontrar, sin embargo, algo de belleza si supimos hallar, una belleza distinta, la blancura si, pero en las nubes, en el horizonte. No las pudimos hollar, pero Mauri no se fué de la montaña con las manos vacias, de nuestro esfuerzo para quedarnos en su seno, recogimos un fruto que madurará tarde o temprano para hacernos la vida más dulce.

Para acabar con este mini proyecto sobre la belleza, quiero dejaros escrito esto, que he tomado del libro "En el Paisaje" (pensando la fotografía), que he escrito, -aunque no publicado aún-, con Salva Solé, mi amigo de muchos años y correrias.
Espero que os guste tanto como un buen paisaje y me digais si vale la pena seguir.

Ahí va, La Belleza de Enric:

Después de milenios de crear y mirar objetos bellos, creo que es hora de que alguien de nosotros lo diga: la belleza no existe, los objetos sí. Los mares, los naufragios y las tormentas y la luz del sol sí existen. La belleza, no.
Alguno dirá que sí, que existe porque “yo la veo”, solipsismo se le llama a eso. Pero no vamos a discutir ahora, con el buen rollo que llevamos en este libro, venga pues sí, que sí existe ¿pero dónde?
Hace poco tiempo, ha sido reconocida y premiada en un certamen internacional, una fotografía tomada por un periodista, en una de las más recientes guerras étnicas que han asolado los Balcanes. Muestra el llanto en el sepelio por el hijo y hermano muerto. La imagen, iluminada por una luz maravillosa, parece un cuadro del Giotto o de Rafael. No es posible dejar de apreciar la exquisita belleza de esa atmósfera luminosa: el modelado de los rostros, la armonía de los colores, la perfección de la composición. Pero esas figuras son la huella de luz que han dejado la madre, la esposa, la hermana, que igualmente llorarán esa muerte bajo cualquier luz y que la seguirán llorando en la oscuridad. Por eso digo que la belleza no existe como una parte de la Naturaleza, no existe como una propiedad del mundo, porque ¿cómo puede ser que sea bello el sufrimiento? Puede parecer perverso, ver la belleza en imágenes que muestran el horror, la pena, el dolor, la miseria y la muerte indigna y violenta. Pero está ahí. Sólo son bellas las imágenes, porque así han sido creadas y ningún contexto, aunque sea infame, puede privarlas de ella. La belleza es una capacidad de nuestras mentes, (fijaos que no digo “la Mente”), de la de cada uno. Es una propina, un modo de ver y de pensar, algo que paradójicamente, no es del mundo pero nos permite disfrutar más de la vida. En definitiva, los objetos no son bellos, simplemente son. A veces los vemos bellos, otras horrendos y las más ni siquiera los vemos.

3 Comments
descriptivo que envidia me dan tus salidas
descriptivo · 2008-06-03: 13:55
Nachogarcia Fantasticos tus reportajes...La foto de Montserrat emergiendo del mar de nubes es impresionante y el montaje que has hecho de Mauri dentro de la tienda muy creativo...Haciendo afición.Salút company!!!
Nachogarcia · 2008-06-04: 04:51
davidcardona sUpErb! cOngrAts!
davidcardona · 2008-06-10: 20:33
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