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62. Una historia de miedo. El álbum del Salva 2. (A fear story. Salva's picture book)

2009.04.18





















Fotografias cedidas graciosamente por Salvador Solé.

Esta es la continuación de un post anterior: “Una historia de risa”. Que sería conveniente leyerais antes que este.


UNA HISTORIA DE MIEDO

La que voy a contar aquí es una historia cierta, lamentable pero cierta. Más lamentable aún porque no es solamente la mía, esta es una historia compartida, casi generacionalmente diría yo. Es una historia de odio, rencor y pena. Es una historia de miedo. Por eso la voy a hacer corta, suficientemente corta, para que la podais recordar con facilidad, porque una historia así no debe ser olvidada para evitar que se repita.

Todo empezó cuando acababa mi infancia inconsciente, al final de esos años que son tan importantes según los estudiosos del desarrollo del niño, esos primeros cinco en que adquirimos la conciencia y la mente alcanza un grado de madurez definitivo, esos en los que el cariño de una madre, el amor de un padre, los afectos y los mimos, las atenciones y los cuidados, recibidos o no, marcarán para siempre nuestra vida. Esos años en los que dejamos atrás al bebé, a la criatura y al fantasma del “enfant sauvage” de Truffaut.

Empezó cuando tuve que ir cada día a que me torturaran durante horas en la escuela de parvulitos. Jua! Jua! ¡¿es esa la historia que tanto miedo nos ha de dar?! Estareis pensando. Pues no imbéciles, a vosotros no, fue a mi a quien dio miedo, un miedo profundo y creciente a medida que fui viendo de que iba aquello. Al principio creí a mi madre cuando me dijo que iba a pasarlo muy bien, que aprendería muchas cosas bonitas y que jugaría y me divetiría con los otros niños, pero no hubo de pasar mucho tiempo, para que me diera cuenta que a mi pobre mamá la habían engañado, - porque no podía ser de otra manera pensaba yo -, si ella de verdad supiera lo que pasaba allí dentro, nunca me habría obligado a ir cada día a la escuela. Tan engañados estaban mis padres, que no ví la manera de poder explicar, siendo como era un crio, el miedo que daba ir a la escuela. Tuve que aprender a sobrevivir. Las primeras semanas fui un buen niño sencillamente porque lo era, pero luego, decidí serlo para que no me torturaran, al menos de forma directa, y aprendí pronto a escarmentar en cabeza ajena (frase cuyo sentido me enseñaron en vivo y en directo). Como no era tonto sino más bien listo, con buena memoria y habilidades generalmente apreciadas por mis carceleros, no tuve muchas dificultades en ganarme una reputación de buen alumno, consideración que me ayudo mucho a escapar del continuo avizoramiento y del acoso al que, por el contrario, se veían sometidos algunos compañeros de encierro, menos afortunados que yo. Durante varios cursos fui el “primero de la clase” y solamente una vez, cuando cumplí siete años, hice novillos un día soleado, porque no podía hacerme a la idea de entrar por mi propia voluntad en aquel antro. Cuando me preguntaron porqué lo había hecho, no me atrevía a decir la verdad, no me atreví porque a pesar de ser un niño, ví claro que allí podía acabar mi reputación de buen alumno y que aquello podía ser el principio de calamidades sin fin. Para entonces tenía yo claro que era imposible encontrar comprensión en mis padres, porque ellos, no habían ido a la escuela.
En fin, para no cansaros y cumplir mi promesa de un relato escueto y conciso, acabaré con una lista, un seis y un cuatro.

La lista es esta:

Bofetones, pescozones, tirones de orejas, reglazos, lanzamiento a la cabeza de trozos de tiza y de borradores con mango de madera, ponte de rodillas dos horas, gritos, burlas, insultos, amenazas, coacción, chantaje, soborno, humillación, encierro a oscuras toda la mañana y toda la tarde, aguantarse la orina dos horas, participación forzada en infames competiciones deportivas, pasar el rosario durante horas los sábados por la mañana, tener que confesarse culpable de las acciones más nimias y naturales, envenenamiento moral, enseñanza de falsas creencias, provocación de miedos irracionales, apología y fomento de la violencia, fomento de la competitividad a ultranza, enseñanza y difusión de prejuicios sexistas, proselitismo y ejercicio del racismo, apología del franquismo y del fascismo, represión del idioma materno y de las propias raices culturales, falseamiento de la Historia, apología de la pena de muerte, abuso de poder y abuso sexual.
Eso es lo que vi hacer y sufrí.
Por suerte no fue de mi de quien abusaron sexualmente. Fue de un compañero de clase, Carrió se llamaba el pobre crío, hermano Luís era el nombre de guerra del asqueroso tocón y abusador. La Salle Horta la institución de ambiente carcelario y cuartelero donde se perpetraban los abusos. Si se atreven, que pongan a su diocesillo por testigo de su inocencia.

Este es el seis:

A cambio de ser víctima de todo eso, la escuela me enseñó a leer, a escribir y a echar cuentas. Aunque bien pensado, casi todo ese aprendizaje me lo debo a mí mismo. Me enseñó también a aprender cosas absurdas e incomprensibles de memoria, a despreciar a los maricones y a no imaginar siquiera las lesbianas. A temer a la policía, a la guardia civil y al ejército como instituciones. A mentir, a no ser sincero con mis padres y a hacerme pajas a escondidas.
Me enseñó a dibujar mal, a no apreciar la buena música, a no respetar a las mujeres, y a vivir la sexualidad como un infierno. No me enseñó lo que es el arte, a colaborar con los demás, ni cómo defender mis opiniones y mi integridad personal sin recurrir a la violencia.

Y este, el cuatro:

Me hizo inseguro, pueril, hipócrita e ignorante de lo que de verdad vale la pena en la vida. Me llenó de prejuicios y a la larga, me impidió tener una relación adecuada con las mujeres y me hizo sentir culpable durante mucho tiempo de todo aquello que significara placer. Sentí odio, rencor y miedo durante muchos dias, muchas semanas e incluso años, contra mis profesores, contra los curas, contra mis padres, contra las mujeres y contra algunos de mis compañeros.

Fue pues para mí una suerte, haber vivido esos primeros cuatro años y medio de crucial inopia en casa con mi madre, que me trató con ternura y inteligencia y con mi padre que, al ser yo una criatura, podía permitirse mostrar los gestos de cariño que más tarde, al crecer y ser un niño mayor más que uno pequeño, su rígida educación moral le obligó a ocultar. Fue una suerte, porque estoy seguro de que sin esos primeros años, yo habría acabado siendo un delincuente, porque mi talante ya es de por sí rebelde y un poco antisocial y solamente el haber tenido la experiencia primera de que el mundo podía ser hermoso y amable y en el podía haber buenas personas, solo por eso digo, pude vivir los seis siguientes sin convertirme en un cínico y en una mala persona, y aprovechar lo que de bueno seguía teniendo la vida.

Decidme, es o no una historia de miedo.



EL ALBUM DEL SALVA

Salva, a pesar de tener nueve años menos que yo, ha tenido una experiencia escolar semejante aunque algo menos pavorosa. No le he preguntado nunca cómo fueron sus primeros cinco años, aunque a juzgar por su comportamiento de mayorcito, al principio sus padres hicieron bien su trabajo. La escuela sin embargo dejó sus secuelas y habia que defenderse. Por suerte, el mundo no se limita a la escuela, también están los tebeos, los libros, la tele, el cine, la familia y los amigos. Gracias a todos ellos pudimos aprender a leer y a escribir con razonable fluidez, abandonar la idea del suicido y recuperar la autoestima, descubrir los valores éticos, encontrar el amor, aprender que Dios no existe y que si existiera, le importaríamos un pimiento. Y algo que también nos enseñó la escuela: que la Iglesia es un fraude y una forma de opresión. Y lo que aprendimos de forma autodidacta: que las religiones no son más que formas de administrar la ignorancia.

El álbum lo hizo el Salva en 1990, cuando tenía veinticuatro años. A esa edad Salva era tan radical en sus opiniones y creencias, como se debe ser después de una niñez y una adolescencia difíciles, para poder sobrevivirlas. Lo hizo como si fuera un ejercicio escolar, de los de antes de la era informàtica, (de hecho, 1990 era casi la prehistoria de los ordenadores en españilandia), pegando fotos y recortes en folios, escrito a mano y con el lomo cosido.
“A imagen y semejanza” es su título, a imagen y semejanza de una mierda de dios, soberbio, cruel y violento, garrulo e ignorante. Tal como la Iglesia ha demostrado ser a lo largo de su minúscula historia, porque la Historia de la Humanidad, es muchas y mejores otras cosas.

Fue en su momento casi casi una terapia, conseguida con ironia ácida y con humor sarcàstico. Una terapia basada en la denuncia de la hipocresía con que el poder eclesiástico, -durante tantos años apoyado en la dictadura y el militarismo-, nos ha dejado una insidiosa y perversa herencia: ha enseñado a la gente a fingir, a cometer celebraciones fraudulentas mediante rituales huecos, faltos de ningún significado verdadero más allá del lujo banal y la ostentación. A actuar con miedo, a no atreverse a renovar una sociedad que necesita valores nuevos para permitir que la gente pueda convivir con libertad. Y la Iglesia se ha seguido prestando a ello, como no, para mantener ni que sea una sombra del poder perdido.

Las fotografias que veis, son las huellas dejadas en las personas por el abandono de la ética como guía para el comportamiento social. Tantos años de falsas creencias y de rituales sociales forzados, nos han acostumbrado a fingir hasta la felicidad y nos han convertido en fantoches disfrazados en rituales iniciáticos, cuya finalidad es perpetuar todo aquello que hace años intentaron inculcarnos. Nadie que no crea en Dios, necesita validar sus compromisos ante ninguna iglesia, y nadie que realmente tenga motivos para creer, -sin la falsa creencia que es la fe-, lo necesita tampoco.

Si hay algo que celebrar, algo por lo que alegrarse, hagámoslo, pero fuera del vicioso círculo del ritual amañado. Si hay un compromiso que deseamos tomar, no empecemos a traicionarlo, fingiendo lo que no somos ni sentimos.

Viendo aquel dia las fotos del álbum, tuvimos un ataque de risa histérica y liberadora, porque todos sabiámos lo que estábamos viendo, todos habíamos pasado por parecidos castigos y humillaciones, incluso Robert, que al nacer negro en el que ha sido reducto del racismo del siglo XX, sabía perfectamente lo que era vivir inmerso en una sociedad insidiosamente violenta.
Han pasado ya casi veinte años desde entonces y casi cuarenta desde la transición, que no caida, de la dictadura en el estado español y todavía ahora, adentrados en la primera dècada del que pareciera había de ser, futurista siglo XXI, se mantienen polémicas con la autodenominada Iglesia. Por ejemplo, hace pocos dias veo en los medios la discusión, a nivel institucional, respecto de si las escuelas concertadas que tienen enseñanza separada por sexos, deben ser o no subvencionadas por el Estado. Eso sin entrar en si esa modalidad de enseñanza es o no una forma de sexismo y de violencia. Naturalmente, leo que las que así actúan son casi todas escuelas vinculadas a la Iglesia y como no en su mayoría al Opus Dei. ¿Acaso no teneis ojos en la cara. Quereis desandar lo andado?

Decidme, es o no una historia de miedo.

Sin ánimo de entristeceros, vuestro: Enric
4 Comments
TIM927 que te voy a decir,,,empezé riendome,,se me fué borrando la sonrisa poco a poco , y ahora lo único que tengo en la cabeza es lo que me gustaría enseñar este post a toda la "tropa" que el mes que viene va a hacer la comunion en mi pueblo, pero lamentablemente se que sería una perdida de tiempo, estan todos muy ocupados consigo mismos planeando el "bodorrio" que van a celebrar a causa de una comunión... venga ya!! si la mayoría están en realidad planeando que cuando todo esto pase dejaran de mandar los crios al catecismo porque es un rollo y les quita calidad de vida,,jajajj,,manga de hipocritas con la que vivimos,,, Yo normalmente ni me ocuparía de todo esto, pero este año me pilla muy de cerca, mi hijo está en la clase de la "tan temida comunión" es una clase de 24 y solo tres no la harán,,, y les parece raro cuando les dices que no, que no bajaras a verles,,,;) Vaya , si al final estoy utilizando tu post pa sacar la mala leche que tengo dentro,,,mira Enric , las cosas cambiaron mucho afortunadamente, pero tenemos el mundo lleno de ciegos como los de la foto esa... y no hay peo ciego que el que no quiere ver ... Un saludo ;)
TIM927 · 2009-04-21: 14:26
losojosdemicara Joder, vaya fotos. Increíbles. Me he reído, pero bien. Me encantaría fotografiar sujetos como éstos.
losojosdemicara · 2009-04-24: 09:57
Dragana priceless ... would love to understand the txt
Dragana · 2009-06-04: 09:24
ainhoator Quin fart de riure! Sort que mai no faré la primera comunió!
ainhoator · 2009-08-08: 08:45
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