El Olivarico
Es, ese lugar al que uno siempre vuelve con una sonrisa en la boca.
Es, ese lugar donde uno se encuentra con esos amigos a los que, uno ve, quizás una o dos veces al año.
Es, ese lugar donde los niños se convierten en indios, piratas, espadachines o reyes magos.
Es, ese lugar donde los niños aprenden a montar en bicicleta, a jugar al fútbol o incluso a nadar.
Es, ese lugar donde uno come hasta quedar exhausto, según se tercie, cordero o cochinillo asado en su fantástico horno de leña.
Es, ese lugar donde uno no es un extraño nunca.
Es, ese lugar por donde uno pasea entre naranjos, limoneros, pomelos y cipreses.
Es, ese lugar donde existe una barraca, construida, si mal no recuerdo, con mucha amistad.
Es, ese lugar donde uno se levanta con el canto de los pájaros,,,,,,,,,,, y de vez en cuando con el de algún crío.
Es, ese lugar donde uno juega grandes partidas de chinchón al calor de la hoguera.
Es, ese lugar.
Es …….. ese lugar, del que uno siempre se va con pereza, pensando …………………... ¿Cuándo volverá?
Dedicado a la familia: Gálvez Muñoz (Luisa, Pepe, Pedro, Luís y Alfonso)
Y a su extensa lista de amigos, entre los que me incluyo.
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