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Algunas rutinas no tan rutinarias (casi es más raro viajar con sol que con flores)
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Me recuerdo yendo en el tren de cercanías, cuatro veces al día, veinte días al mes, año tras año. La mejor de mis defensas era la de dormir. La variación en la luz era suficiente para darme cuenta de que había llegado a mi destino.
Gonzalo · 2008-12-17: 10:17
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A mí me gustan mucho los trenes y las estaciones, aunque no me anima demasiado que mi destino sea el trabajo, sobre todo cuando ni siquiera es de día aún. Suelo intentar leer, pero muchas veces abandono porque hay demasiado ruido, o porque también aprovecho para dormir. Pero disfruto más que en autobús, y por supuesto llego antes que si fuera en coche... También me gustan las relaciones extrañas que se establecen con algunos pasajeros después de los años...
chezvir · 2008-12-17: 11:13
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