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A solas con la mar -2-

2007.07.23
¿Y POR QUÉ A SOLAS CON LA MAR? ¿Por qué este súbito y aparente golpe de timón? Quizá porque las sorprendentes revelaciones encontradas a lo largo de más de tres millones de kilómetros recorridos -como una crisálida- están buscando otra vía de expresión. Otros vuelos. Otras singladuras. Otras sintonías. Y a solas con la mar, a solas con el mundo y a solas con Dios aparece un nuevo -viejo mensaje, donde sólo hay un instrumento. Un tesoro informativo que no es mío. Un mensaje que nos fue regalado hace 2.000 años y que eclipsa la anécdota, el dato y la ciencia. Un Mensaje que forma parte de nuestro patrimonio y en el que -como un involuntario mensajero- me encuentro inmerso y comprometido. Un mensaje que ahora -como un moderno juglar- me honro en entregar: pregonar esas otras realidades para que millones de hombres comiencen a viajar conmigo. Es decir: con Él.



Por J.J Benítez.

LA DULZURA PLATEADA Tu dulzura no es humana. ¿De qué estrella has volado? Eres la suave playa de cada día, la escalera en blanco, perfumada, del te amo. Eres la sonrisa, en vuelo permanente. Eres inagotable, inalterable, como el rostro sin maquillaje de la mar. Por eso, sobre todo, te amo. Por ser la dulzura plateada de una estrella. (J.J. Benítez)

TU MIRADA Quisiera cincelar tu mirada. Grabarla al pie de mi alma. Quisiera recortar tu corazón y hacer piedra de aquel instante. Todo estaba en tus ojos: el fuego invisible de un amor imposible, el puente sin palabras de tu ansiedad. Todo estaba. Todo flotaba en tu mirada, único puerto para mi soledad. Quisiera robar aquel atardecer y llevarte sin tocarte. Quisiera no haberte conocido. (J.J. Benítez)

TU VOZ Tu voz, ese rayo nacido de la luz, ese cabo que amarra a la vida. Tu voz, caliente y temblorosa, hecha amor por la distancia. Tu voz, que mata inquietudes, me mece mi ansiedad. Tu voz, hoy,ahora,ayer, un delfín protector de mi soledad. Tu voz, cada día, levantando bloques de amor, levantándome. Tu voz, el rostro de un corazón, mi corazón. (J.J Benítez)

CORAZÓN DE MUJER Yo, que soy como el viento, estoy cautivo en la red azul de una estrella. Yo, que sólo amo la estela de mi libertad, he zozobrado en el reflejo de la luna. Yo, que soy el horizonte de mí mismo, estoy sin rumbo frente a la costa de tu mirada. Yo, gaviota solitaria sobre los farallones del amor, yo, ahora, sé de algo más grande que mi libertad: el corazón de una mujer. (J.J. Benítez)

NO ESTÁS SOLA Para Ana
Cuando la pena sin nombre te hiera. Cuando se abra en ti la distancia, como un lobo de hielo, entonces conocerás tu verdadero temple. Cuando sople el levante en el río dócil de tus ojos. Cuando nadie se detenga junto a tu sombra, blanca de soledad, entonces sabrás de qué manantial bebiste. Cuando la montaña de la vida te oculte. Cuando sólo escuches como única respuesta a tu cansancio, el eco de tu espíritu, entonces, Ana, sabrás que no estás sola. Entonces, en el filo del sendero fugaz de esta vida, aparecerá la estrella que nació contigo. Entonces, sólo entonces, aquel que nunca muere, te extenderá su mano de oro y cristal. (J.J. Benítez)

A UN BARCO VARADO ¿Se puede apuntalar la muerte? Dime, viejo desterrado a las marismas: ¿Qué sueños sostienen tu casco carcomido? Para ti, como para mí, acabaron las estelas de juventud. Con la rabia muda de los apartados, tu quilla se ha vuelto arena. Es la ley de los hombres. Ellos, viejo moribundo de las marismas, no saben que tu hogar no tiene costas. No saben que tú y yo sólo nos ahogamos en tierra. (J.J Benítez)

NIÑA de perfiles azules. ¡Cuánto te amé! Niña sin tiempo. Donde sólo anida la luz de cada instante. No sabes de temblores pasados. No quieres saber de futuras ansiedades. Niña de amaneceres solitarios. ¡Cuánto te amé! Quise clavar tus alas en mi corazón, sin comprender que tu eres el vuelo. Soñé con capturar tu mirada de piel, sin saber que acababas de nacer. Niña de furtivas miradas. ¡Cuánto te amé! (J.J Benítez)

TU VIEJO LOBO DE MAR Tú, que lías la última picadura de la vida. Sinfonía agotada. Descalzo por la cubierta de los sueños. Tú, viejo... fondeado en el tibio sol. Leyenda varada. Certero profeta de vientos. Tú, viejo lobo...Envejecido de oscuro en oscuro. Vela hinchada por los recuerdos. Mudo a fuerza de hablar por dentro. Tú, viejo lobo de mar...Sembrador de estelas. Arrastrado por querencias oceánicas. Taciturno polizón de bajamar. Tú, viejo lobo de mar, hazme sitio en tu singladura final. (J.J Benítez)

NO SE CANSA LA MAR Llega sin respiro, verde y viva, montada en su redonda eternidad. ¿Es que no se cansa la mar? ¿No se agota ante la roca? Llega hasta mis pies y se hace telaraña de cristal. No importa que el mundo muera. La mar no se cansa. Brega en cada ola con brazos blancos. Es como un cachorro; nunca mira atrás. ¿No se cansa la mar? Hasta el sol palidece y tiembla sobre el lomo de este monstruo, al que Dios se olvidó de dormir. (J.J Benítez)

RECUÉRDAME hoy, en el umbral de la vida. Recuérdame como soy. Como el beso que no fue. Como el último adiós. Recuérdame como la cita prohibida. En el huracán de la multitud. En el filo de tu soledad. Recuérdame en el laberinto de la lluvia. Yo estaré en cada suspiro. Yo seré el primero, y el último, en besar tu sueño. Recuérdame, si quieres, como el hombre que encalló en su propia playa. En ese mar que te besó por mí. Yo estaré en el espejo de tu mirada. Y en el hielo de la injusticia. Y en la página en blanco de cada día. (J.J Benítez)

TARDE, UNA VEZ MÁS El abismo se abre a mis pies. La vida se ha encabritado. En mis manos, desmayadas, sólo hay niebla. He llegado tarde, una vez más... Sin querer, he descubierto el árbol de la Vida. Pero mi rostro, prematuramente muerto, sólo mira ya hacia mí mismo. Mi tiempo ha pasado. El sol se ha derramado entre mis dedos. No recuerdo el color de las estaciones. A mis pies sólo veo la brecha del fracaso. (J.J. Benítez)

MI RASTRO En el ocaso el sol derrama estelas de bronce. Son celos de un dios. Celos de mi estela y de la mar. ¿Por qué si no esa singladura mágica de cada día? Blanco, oro y sangre. El sol hace el quite a la flota submarina del calamar. Blanco, oro y sangre. Mi corazón también se está yendo hacia el ocaso. Y al mirar atrás, mi rastro es sólo humo. Blanco, oro y sangre. El humo, sin rostro, de la amargura. (J.J benítez)

¿LOCO? Nadie puso rosas en tu tumba...Iglesias, loco por los demás. Iglesias, pescador de fantasías. Farolillo rojo de la flota. Mercader de sueños. Bohemio de la mar. Prisionero de la libertad. Iglesias, yo canto a tu locura. Iglesias, cuerdo fugitivo de la locura colectiva. Iglesias, desterrado hacia ti mismo. Averío blanco en la estepa de los corazones. Corsario entre paredes que navegaron. Héroe caído de la caravana estelar. Filósofo de pequeñeces. Iglesias, muerto por los locos de tierra adentro, hoy pongo rosas en tu tumba. (J.J Benítez)

ENTIERRO EN VEJER Sólo van los hombres... Delante, esa carroza transparente. La del último viaje. Más que viaje, ausencia incomprensible. Y en La Corredera, un sol sin luto, mojando de negro mascotas de deudos y amigos. Sólo van los hombres... Detrás, al paso, un silencio endomingado. Detrás, entre muros encalados, madres e hijas suspiran en negro. La muerte, sin saberlo, une y separa. (J.J Benítez)

NADA ES IGUAL La tristeza se ha hecho vertical. Y anida, negra y silenciosa, en los cipreses de mi soledad. Ya nada es igual. La que buscó la luz se ha ido de la mano de la luz. Aquí, en esta orilla, quedan las lágrimas contenidas y el pañuelo blanco de un sentimiento. La tristeza se ha hecho vertical. Y nos hiere, negra y silenciosa, en el corazón sin corazón de tus ausencias. Ya nada es igual. La muerte, con su visita horizontal, ha plantado tristezas verticales. Ya nada es igual. (J.J Benítez)

ENCINAS del Mediterréneo. Gitanos de rostros redondos. Eternos brazos en alto. Perpetua condena. Encinas del Mediterráneo. Aterradas ante el alto del viento de Levante, guardia civil del Estrecho. (J.J Benítez)

ESA U...Esa U escapada del abecedario...Esa U blanca y negra, mitad retorno, mitad adiós. Gaviotas del atardecer. ¡Quién pudiera arriar la soledad y unirse a la caravana sin carga de vuestra libertad! (J.J Benítez)

LAS OLAS se han vuelto violetas. Es el último milagro del sol. Los caballos desbocados del levante salen a flota. Y se hieren los cascos blancos contra el roqueo. Hay quien asegura que volverán convertidos en oro y fuego. (J.J Benítez)

LA ÚLTIMA SONRISA Nunca recobraré la paz. Jamás volveré al amarillo de los sueños, ni a la docilidad de la ilusión. He perdido el tren sin ruedas de los recuerdos. Y he visto alejarse quejumbrosa, la brisa de la amistad. He dejado de ser niño, sin querer. Y ha caído a mis pies la última sonrisa. (J.J Benítez)

3 Comments
TIM927 Este set no necesita comentarios,,todo queda dicho aqui, enhorabuena!
TIM927 · 2007-07-25: 13:03
facan Beautiful photos!
facan · 2007-07-25: 13:04
Margari ¿Cómo fotografiar un amor imposible?

¿Cómo fotografiar el corazón de una mujer enamorada?

¿Cómo fotografiar mi desasosiego?
Margari · 2007-08-06: 17:27
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