...De la niñez a la juventud / to old age / così l'anima passa...

by Manvantara Das Juan Guillermo June. 05, 2018 375 views
My Great Friend Alan

My Great Friend Alan

dehino ’smin yatha dehe

kaumaram yauvanam jara

tatha dehantara-praptir

dhiras tatra na muhyati

dehinah—del que está dentro de un cuerpo; asmin—en este; yatha—como; dehe—en el cuerpo; kaumaram—niñez; yauvanam—juventud; jara—vejez; tatha—de igual modo; deha-antara—del cambio de cuerpo; praptih—logro; dhirah—el sensato; tatra—entonces; na—nunca; muhyati—es engañado.

TRADUCCIÓN

Así como en este cuerpo el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de la misma manera el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte. A la persona sensata no la confunde ese cambio.

SIGNIFICADO

Como cada entidad viviente es un alma individual, el cuerpo de cada una de ellas está cambiando a cada momento, manifestándose a veces como un niño, a veces como un joven y a veces como un anciano. Sin embargo, se trata de una misma alma espiritual, y ella no sufre ningún cambio. Esa alma individual finalmente cambia de cuerpo al morir y transmigra a otro cuerpo, y, como es seguro que tendrá otro cuerpo en el siguiente nacimiento —o bien material, o bien espiritual—, no había ninguna razón para que Arjuna se lamentara de la muerte, ya fuera de Bhisma o de Drona, por quienes estaba tan preocupado. Por el contrario, más bien debía regocijarse de que ellos cambiaran sus cuerpos viejos por unos nuevos, renovando así su energía. Esos cambios de cuerpos explican las variedades de disfrute o sufrimiento que se tienen, conforme a la actuación de uno en la vida. En consecuencia, Bhisma y Drona, siendo almas nobles, tendrían con toda certeza cuerpos espirituales en la siguiente vida, o al menos una vida en cuerpos celestiales para un disfrute superior de la existencia material. De modo que, en cualquiera de los casos, no había por qué lamentarse.

A cualquier hombre que tenga conocimiento perfecto acerca de la constitución del alma individual, la Superalma y la naturaleza —tanto material como espiritual—, se lo conoce como dhira, o un hombre sumamente sensato. A un hombre de esa clase nunca lo confunde el cambio de cuerpos.

La teoría mayavadi de la existencia de una sola alma espiritual no se puede respaldar, debido a que al alma espiritual no se la puede cortar en pedazos para obtener una porción fragmentaria. Ese fraccionamiento en diferentes almas individuales convertiría al Supremo en algo seccionable o mutable, lo cual contrariaría el principio de que el Alma Suprema es inmutable. Como se confirma en el Gita, las porciones fragmentarias del Supremo existen eternamente (sanatana) y se denominan ksara, es decir, tienen la tendencia a caer en la naturaleza material. Estas porciones fragmentarias lo son eternamente, y el alma individual permanece igual incluso después de la liberación, o, en otras palabras, sigue siendo fragmentaria. Pero, una vez que se libera, lleva una vida eterna de bienaventuranza y conocimiento con la Personalidad de Dios. La teoría de la reflexión se le puede aplicar a la Superalma, la cual se encuentra en todos y cada uno de los cuerpos individuales, y a la cual se la conoce como Paramatma. Éste es diferente de la entidad viviente individual. Cuando el cielo se refleja en el agua, las imágenes reflejadas representan al Sol, así como también a la Luna y las estrellas. Las estrellas son como las entidades vivientes, y el Sol y la Luna son como el Señor Supremo. El alma espiritual, individual y fragmentaria, está representada por Arjuna, y el Alma Suprema es la Personalidad de Dios, Sri Krsna. Ellas no están en el mismo nivel, tal como se hará patente al comienzo del Capítulo Cuatro. Si Arjuna está en el mismo nivel que Krsna, y Krsna no es superior a Arjuna, entonces su relación de instructor e instruido carece de sentido. Si ambos están engañados por la energía ilusoria (maya), entonces no es necesario que uno sea el instructor, y el otro, el instruido. Semejante instrucción sería inútil, porque nadie puede ser un instructor autoritativo si se halla en las garras de maya. Ante estas circunstancias, se admite que el Señor Krsna es el Señor Supremo, superior en posición a la entidad viviente —Arjuna—, quien es un alma olvidada y engañada por maya.

Bhagavad Gita Tal como Es. Capítulo 2 verso 13

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dehino 'smin yatha dehe

kaumaram yauvanam jara

tatha dehantara-praptir

dhiras tatra na muhyati

SYNONYMS

dehinah--of the embodied; asmin--in this; yatha--as; dehe--in the body; kaumaram--boyhood; yauvanam--youth; jara--old age; tatha--similarly; deha-antara--transference of the body; praptih--achievement; dhirah-the sober; tatra--thereupon; na--never; muhyati--deluded.

TRANSLATION

As the embodied soul continuously passes, in this body, from boyhood to youth to old age, the soul similarly passes into another body at death. A self-realized soul is not bewildered by such a change.

PURPORT

Since every living entity is an individual soul, each is changing his body every moment, manifesting sometimes as a child, sometimes as a youth, and sometimes as an old man. Yet the same spirit soul is there and does not undergo any change. This individual soul finally changes the body at death and transmigrates to another body; and since it is sure to have another body in the next birth--either material or spiritual--there was no cause for lamentation by Arjuna on account of death, neither for Bhisma nor for Drona, for whom he was so much concerned. Rather, he should rejoice for their changing bodies from old to new ones, thereby rejuvenating their energy. Such changes of body account for varieties of enjoyment or suffering, according to one's work in life. So Bhisma and Drona, being noble souls, were surely going to have either spiritual bodies in the next life, or at least life in heavenly bodies for superior enjoyment of material existence. So, in either case, there was no cause of lamentation.

Any man who has perfect knowledge of the constitution of the individual soul, the Supersoul and nature--both material and spiritual--is called a dhira or a most sober man. Such a man is never deluded by the change of bodies. The Mayavadi theory of oneness of the spirit soul cannot be entertained on the ground that the spirit soul cannot be cut into pieces as a fragmental portion. Such cutting into different individual souls would make the Supreme cleavable or changeable, against the principle of the Supreme Soul being unchangeable. As confirmed in the Gita, the fragmental portions of the Supreme exist eternally (sanatana) and are called ksara; that is, they have a tendency to fall down into material nature. These fragmental portions are eternally so, and even after liberation, the individual soul remains the same--fragmental. But once liberated, he lives an eternal life in bliss and knowledge with the Personality of Godhead. The theory of reflection can be applied to the Supersoul, who is present in each and every individual body and is known as the Paramatma, who is different from the individual living entity. When the sky is reflected in water, the reflections represent both the sun and the moon and the stars also. The stars can be compared to the living entities and the sun or the moon to the Supreme Lord. The individual fragmental spirit soul is represented by Arjuna, and the Supreme Soul is the Personality of Godhead Sri Krsna. They are not on the same level, as it will be apparent in the beginning of the Fourth Chapter. If Arjuna is on the same level with Krsna, and Krsna is not superior to Arjuna, then their relationship of instructor and instructed becomes meaningless. If both of them are deluded by the illusory energy (maya), then there is no need of one being the instructor and the other the instructed. Such instruction would be useless because, in the clutches of maya, no one can be an authoritative instructor. Under the circumstances, it is admitted that Lord Krsna is the Supreme Lord, superior in position to the living entity, Arjuna, who is a forgetful soul deluded by maya.

Bhagavad-gita As It Is. Chapter 2 verse 13

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dehino 'smin yatha dehe

kaumaram yauvanam jara

tatha dehantara-praptir

dhiras tatra na muhyati

dehinah: dell'anima incarnata; asmin: in questo; yatha: come; dehe: nel corpo; kaumaram: l'infanzia; yauvanam: la giovinezza; jara: la vecchiaia; tatha: similmente; deha-antara: di cambiamento del corpo; praptih: compimento; dhirah: il sobrio; tatra: a questo proposito; na: mai; muhyati: s'illude.

TRADUZIONE

Come l'anima incarnata passa, in questo corpo, dall'infanzia alla giovinezza e poi alla vecchiaia, così l'anima passa in un altro corpo all'istante della morte. L'anima realizzata non è turbata da questo cambiamento.

SPIEGAZIONE

Ogni essere vivente è un’anima spirituale, distinta da tutte le altre. A ogni istante l’anima cambia corpo e si manifesta nella forma di un bambino, di un adolescente, poi di un adulto e infine di un vecchio. Ma l’anima rimane sempre la stessa e non subisce alcun cambiamento. Infine, alla morte del corpo, l’anima trasmigra in un altro involucro. Sapendo che l’anima si rivestirà sicuramente di un altro corpo, materiale o spirituale, per una nuova vita, Arjuna non ha valide ragioni di lamentarsi sul destino di Bhisma e Drona. Anzi, dovrebbe allietarsi del fatto che essi cambino il loro vecchio corpo con uno nuovo, rinnovando le loro energie. Gioie e sofferenze variano con i nostri corpi, perché sono il risultato delle nostre azioni passate. Bhisma e Drona, sono persone nobili, e nella prossima vita avranno certamente corpi spirituali o almeno corpi dotati di qualità più elevate, grazie a cui godranno di gioie materiali ancora più intense sui pianeti superiori. In nessun caso c’è ragione di lamentarsi sulla loro sorte. Colui che conosce perfettamente la natura dell’anima individuale, dell’Anima Suprema e dell’universo materiale e spirituale è chiamato dhira, “sempre sereno“. Quest’uomo non è turbato dalle trasmigrazioni dell’anima. Il fatto che l’anima individuale non possa essere divisa in frammenti annulla la teoria mayavadi dell’unità delle anime. Se il Supremo potesse essere ripartito in una moltitudine di anime spirituali sarebbe divisibile e mutabile, ma l’anima Suprema non è soggetta a mutamento. La Bhagavad-gita afferma che gli esseri individuali sono frammenti del Supremo ed esistono eternamente (sanatana). Si chiamano ksara perché sono soggetti a cadere nella natura materiale. Esistono per l’eternità allo stato di frammenti; e anche dopo aver raggiunto la liberazione, l’anima individuale rimane sempre un frammento. Ma una volta liberata vive una vita eterna di conoscenza e felicità assolute in compagnia di Dio, la Persona Suprema. L’Anima Suprema, presente in ogni essere, e l’anima infinitesimale appaiono entrambe nel corpo, ma rimangono distinte. Il riflesso del cielo nell’acqua vi fa apparire anche il sole, la luna e le stelle. Le stelle, che rappresentano le anime individuali, non eguagliano mai il sole e la luna, ai quali è paragonata l’Anima Suprema. L’Anima spirituale infinitesimale è rappresentata da Arjuna, mentre l’Anima Suprema è Sri Krishna. Essi non sono sullo stesso piano, come mostrerà chiaramente l’inizio del quarto capitolo. Se Krishna non fosse superiore ad Arjuna, la loro relazione di maestro e discepolo non avrebbe significato. Se entrambi fossero ingannati dall’energia illusoria, maya, non avrebbe nessun senso essere l’uno il maestro e l’altro l’allievo. Finché si è schiavi di maya è impossibile impartire un insegnamento valido. Ma qui la posizione di Krishna è ben delineata: Egli è il Signore Supremo, superiore ad Arjuna, che è confuso e ingannato da maya.

La Bhagavad-Gita Così com’è Capitolo 2 versetto 13

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